Las peonzas mágicas

Cada año por estas fechas, empiezan a girar las peonzas mágicas y la red se llena de felicitaciones y enhorabuenas a todos los blogs finalistas y/o ganadores. El Premio EspiralEdublog ha crecido en importancia y número de premios pero puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que la ilusión que despierta, sigue intacta. 

Hace más de 10 años, recogía en Barcelona una peonza plateada en el I Premio Espiral Edublogs. Fue una experiencia maravillosa en la que entré en contacto con muchas personas que siguen siendo un referente para mi ( Lourdes Domenech o Manuel Pérez Báñez entre otras). En aquella época, la magia de la red social y los blogs educativos ya había empezado y era impresionante descubrir y compartir experiencias educativas, jugar y probar el potencial educativo de nuevas herramientas y ver cómo los blogs se convertían en ventanas de nuestras aulas, en símbolo de la red social, colaborativa y participativa. Es verdad que después llegaron las redes sociales y aportaron su inmediatez e interacción pero la importancia de los blogs como espacios de reflexión y publicación de material educativo, no ha desaparecido. Buen ejemplo de ello, son los magníficos espacios que han sido premiados este año. A pesar de que su muerte se ha pronosticado muchas veces, la comunidad educativa virtual sigue moviéndose a ritmo de blogs. 



Lo constaté el año pasado, en mi cuarta asistencia a los premios. Después del I Espiral Edublogs tuve la suerte de recoger dos peonzas más (en el 2010 y el 2012 ) con el estupendo trabajo de mi alumnado en la asignatura de Publicación Gráfica y Multimedia. En el 2016, la alegría fue doble pues el blog del proyecto Infoedugrafías , un proyecto colaborativo ilusionante y motivador en el que participo obtuvo una peonza de plata y mi blog personal recibía la peonza de oro. No exagero si digo que recoger la peonza de oro para Las TIC en Plástica , un espacio que me ha dado tanto, fue uno de los momentos más felices y emotivos de mi vida. Recibir ese premio rodeada de compañeros y compañeras y del fantástico equipo del Premio Espiral, es una sensación indescriptible. 

Este año, tendré la suerte de asistir una vez más a la entrega del Premio Espiral Edublogs, esta vez como jurado y volveré a sentir las emociones que despiertan las peonzas mágicas. ¡Enhorabuena a todos los blogs premiados! 

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